La disipación como concepto básico en el G70s.
Si de algo he visto quejarse a usuarios de ordenadores similares al G70s es de las temperaturas que alcanzan los ordenadores sobretodo cuando están jugando. Hay que tener en cuenta que hablamos de procesadores y graficas muy potentes y de un espacio muy confinado. Al final esto se traduce en calor que se propaga por todo el aparato haciendo incomodo su manejo y también haciendo arriesgada la situación para ciertos componentes.

Una doble turbina de ajuste dinámico forman el sistema de ventilación del G70.
Para mí el diseño de Asus para compensar las altas temperaturas es de lo mejor que he visto por ahora en este tipo de maquinas. Casi toda la zona posterior, o al menos un 50% de ella, está dedicada a la expulsión del aire caliente producido por los componentes más calientes del aparato. Desde una misma zona de disipación se enfría las dos tarjetas graficas y el procesador. El sistema es sencillo. Heatpipes hacia graficas y procesador, un disipador de cobre y aluminio bastante grande y dos turbinas que expulsan el aire caliente mediante aire fresco recogido por una rejilla situada encima de los módulos de memoria del aparato. Este sistema permite que el calor de procesador y graficas, casi situadas a la misma altura en extremos opuestos del aparato, no llegue al resto de componentes y principalmente que no llegue a las manos del usuario haciendo de la experiencia de jugar con el G70s toda gozada en muchos sentidos.

El procesador del G70.

Una de las dos tarjetas MXM Geforce 8700GT que monta este modelo.
En cuanto a ruido no os voy a engañar. Dos turbinas de este tipo trabajando en paralelo y con la carga energética de este aparato pues no es como para ser tremendamente silencioso. Aun así no llega a ser desagradable ni cuando jugamos ni cuando estamos en tareas menos exigentes.